Señor Director. Yo, que me encuentro en el lado bueno de la población de la tierra, o al menos eso creo, me he quedado sorprendido, aunque no mucho, la verdad, de que el editorialista de su priódico en "La servidumbre de la Ciencia", introduzca este párrafo tan vagamente descriptivo:
"incluso algunos extremistas han culpado a la ciencia de su existencia y prolongación, la fábula de un virus para la guerra biológica que se hubiese escapado del laboratorio".
Para ilustrarle aún más mi perplejidad, voy a relatarle brevemente esta historia tan real como la vida misma. Corrían los primeros días del pasado Noviembre y la Fundación Areces había convocado al Dr. Luc Montaigner para una conferencia pública sobre Nuevas Perspectivas en el tema del Sida. Lleno hasta la bandera. Aquello parecía el Alula Magna de la Facultad de Medicina a la hora del Recreo. A esto que aparece el Dr. Conferenciante con su mágico rayo láser haciendo elipsis sobre gráficos e hipotenusas supuestas, durante casi una hora. Cuando me di cuenta de que iba a terminar (apagó el láser y la traductora dejó de hablar, lógico), entendí perfectamente que, o yo no había entendido nada, o de Nuevas Perspectivas etc, nada. Así que cuando el Virólogo Nacional que le acompañaba e introducía, abrió la veda a preguntas sin respuesta, lancé este par:
¿Es cierto que el virus del Sida (el VH-I, el más antiguo digamos), pudo haber sido introducido en África, tradicional campo de pruebas de la medicina tradicional, camuflado en dosis de vacuna contra la viruela? "puede ser, pero eso ocurrió hace muchos años. Hace más de 15 años que terminaron las campañas". Eso fue exactamente lo que Montaigner contestó delante de mí y de los sabios doctores que me acompañaban, y además añadió que, "aunque hubiese existido tal posibilidad, hoy sería prácticamente imposible de averiguar. Fue hace mucho tiempo", concluyó. La otra pregunta era sobre si consideraba que un sistema similar pudiera haber sido utilizado para la segunda versión del virus, (el VH-3, de distribución exclusiva en América del Norte y posteriormente Europa) a través de dosis de vacuna Hepatitis B, a sectores limitados de los hoy denominados grupos de riesgo (finales 70, principios 80). Pero a esta el Dr. No contestó, o al menos no me llegó su voz. El Virólogo Nacional le daba la Voz, el Voto y lo que hiciera falta, a otro Doctor del público que ya conocía, pues lo llamó por su apellido. ¿Sí, Doctor Tal?, dijo, y nos cortó la conversación normal.
Así que ya digo, una reunión amistosa. Entre Amigos de la Ciencia Lógica, lógico, pero, ¿extremista?, en absoluto, francamente.
También añadí esta PD (Post Data): No se preocupe si su Libro de Estilo le impide publicarla. En realidad se la envío para poder anotarla en el mío, Agenda 1990. Como enviada y no recibida o publicada. Aunque escrita si que fue, como Vd. Puede ver, señor director. Y La Verdad es La Verdad. Las cosas como son.