Esta tarde he vuelto a visitar al Dr. Salmerón por el asunto del catarro. Ya me conoce de un par de ocasiones anteriores en que, como siempre que trato con Médicos-Generales, mantuvimos pequeña polémica acerca de lo que él sabe o no sobre mis supuestos males. Así que obvié cualquier introducción aclaratoria y fui directamente al grano. Al que me acaba de salir en el trasero, me refiero. Además del catarro, por supuesto.
-Necesito ponerme unas inyecciones similares a las que me recetó el año pasado. Con la Lasa Codeína no avanzo. Ya probé. Así que, si no le importa, vaya cantando marcas de su Breviario Verde, Apartado Catarros, a ver si identifico alguna. Y luego está lo del grano en el ano, que me impide evacuar con normalidad. Ya sabe que sufro de estreñimiento permanente y ahora, con el esfuerzo suplementario, tengo las hemorroides más que Calientes, Ardientes. Necesitaría también un calmante balsámico, aunque no sé...
El tipo ni me da tiempo a terminar la exposición-doctoral completa. Me interrumpe bruscamente y ataca el grano por el lado sano.
-¿Sabe lo que pienso? Que Vd. es un Dependiente-Perfecto. Quiero decir que, yo al menos, se lo detecto.
-Bueno, depende de lo que dependa Vd., -le sigo el juego lanzado-. Ya le comenté en otra ocasión, que mi interés en visitarle radica, simplemente, en que Vd. dispone del VademecumVerde que pone fin a todos mis males dependientes. Así que cuando me da la gana de cortar el malestar, vengo, y le pido a Vd. la solución. Odio sufrir sin ganas. Aunque, si quiere que le diga la verdad francamente, preferiría no tener que pasar este test de la Verdad cada vez que entro en su despacho. Bastaría con que Vd. me regalara un Ejemplar-Verde y ya me las arreglaría yo para consultar, sin tener que consultarle a Vd. precisamente. Claro que Vd. también podría añadir, ¿y ahora de qué vivo yo, si todos se llevan la solución a sus males bajo el brazo? Es cierto. Sería tanto como quitarle a Vd. y a sus hijos, el pan-nuestro de cada día dánosle hoy-también, y eso no lo quiero yo, que para eso está el Señor, -le rematé al Doctor mientras le señalaba con el dedo-largo la imagen del Crucificado que pende de las paredes en todas las salas de las SS, (SeguridadesSociales). Y continué, ya aminorando.
-Juega Vd. con demasiadas bazas a su favor para no ser omnipotente, la verdad. Demasiada puesta en escena para una para fernalia que dista mucho de ser perfecta. Y no digo yo que no la juegue, que para eso está; lo que quiero es participar también del juego. Tenga en cuenta que yo soy El-Balón y, se sabe, que sin Balón no hay juego, Doctor.
El Doctor carraspeó como indicándome que terminara de una vez, y no le contesté. Así que continuó él.
-Vd. es un filósofo. Me da esa impresión.
-Pues mire. Nunca me lo he planteado en serio, aunque, de serlo, sería algo tan personal e intransferible que no pienso que creara adición. Y es que, francamente, las situaciones individuales son tan imprevistas y casuales, que sería esta una filoso fa en continua evolución. Una especie de aprendizaje sin fin concreto. Nunca podría llegar a la definición filosofal-final, porque no existe tal final. El final no es más que una nueva evolución, perfectamente involucionista normalmente, que te devuelve al principio, que a su vez también es el final y así sucesivamente como Final de Toda Filoso fa. Bien sencillo. Cualquiera puede hacerlo. Incluso Vd., por supuesto. Así que Filósofos, somos todos en la Vida. El caso es tener tiempo para hablar de ello, ¿no cree?
El tipo, por toda respuesta, mira a la enfermera-callada como percatándose de que todo ha quedado aclarado. Se levanta y me acompaña hasta la puerta del despacho, (algo absolutamente inusual en una Consulta de las SS), me da la receta de mano, y me palmea un hombro con la mano mientras me añade por lo bajo:
-Debería de escribir todas esas cosas que dice para poder después mantenerlas. Me sorprenden bastante, aunque sigo pensando que, de una manera u otra, Vd. es Dependiente.
-De todas, le contesto, mientras le estrecho la receta cordialmente. Aunque, naturalmente, en este caso no dependa de mí. Depende de lo pendiente que esté Vd. del Libro-Verde para acertar con mis males dependientes. Así que yo vengo a resultar su Dependiente, y Vd., el Dependiente que me atiende. O sea, ambas Dependencias, bastante tolerables Socialmente. ¿No le parece?
Y meneó la cabeza un par de veces. Así que, supongo, no entendió nada. Anyway.