Hace ya unos meses que vengo escribiendo o anotando en mi Agenda 1990, comentarios o vivencias-cotidianas, que me impresionan o dejan huella, me refiero, acerca de temas, personales, desde luego, que de alguna forma me obsesionan y esclavizan, sin que, hoy x hoy, tenga ya reparo o prevención, todo lo contrario, para hablar de ello con cierto desparpajo y convencimiento. Que le he perdido el miedo al miedo, me refiero. Así que, en ese estado de beatitud-somnolienta que produce el placer de contemplar, lejano, los Juegos de Sociedad que la Hermética-Sociedad propone, voy descubriendo, lenta y trabajosamente, es cierto, cuál es mi relación-emocional con el juego propuesto y qué lugar ocupo en el peonaje o jugadores-propuestos. Vd, en El Paraíso Indeseable (por cierto, hoy es un cumpleaños o happy-birthday, ¡happy birthday!) está poniendo el dedo en un lado de la haga y yo trato de meter el mío, directamente en ella; hasta el fondo de mi dedo, naturalmente. Pero no es suficiente, obviamente. Hace falta la sana y vigorosa reacción que Vd. preconizo y que, al día de hoy, y nunca mejor dicho, está muy lejos de vislumbrarse.
Acabo de regresar de NY, ciudad en la que viví temporalmente años atrás y, efectivamente, pude comprobar de motu-proprio o consentimiento-exagerado, que la sana-reacción de los que se podía esperar algo, está muerta o en vías de conseguirlo. O sea, gravemente-enferma. La otra, la vigorosa, está sin embargo en plena ebullición arrasadora: O'Connor en Saint Patricks, exultante, Bush en Florida, cazando tiburones-blancos para que su hijo Neil les ponga un Banco, Reagan en Berkeley, en fin, ocupados. Los afectados por la llaga, contentos y agradecidos por que, ¡al fin!, les han rebajado un 10% el veneno-zanahoria que les suministran los matamaricas de Bethesda. O sea, Dios, GT (Grand-Tinmonel) y Cia o Compañía, científica, en este caso, aliados en promiscuo y concupiscente cruzada de sus propias-maldades. Permítame que le transcriba el texto que anoté en esta Agenda, después de una amistosa conversación al sol de un café del Villa ge, hace unos días.
Y le transcribí, textual, la conversación con Alfredito de hace unas semanas; exactamente desde el interrogante, ¿Quién crees tú que está detrás...? hasta el del pavo-atragantado o a punto, punto por punto. Y continué: Nunca he escrito nada que no fueran cartas al director, por lo visto impublicables, y redacciones de colegio que, a veces, tenían premio. El hecho de que lo haga ahora, ni yo mismo sé a que obedece. Es como si pensara en voz alta. Entonces trato de que mis pensamientos sean coordinados, coherentes conmigo, mi entorno y los resultados de ese entorno, que me hace concebir dudas, preguntas, cuestiones que están detrás, estoy seguro, de cada insinuación que el sistema me avanza. Que hay un juego, y eso es lo que trato de dilucidar de alguna forma. ¿Cuál es el juego?, ¿dónde estoy yo con respecto a él, y en qué medida me afecta y condiciona?, y sobre todo, ¿quién lo inventó o patentó?, es decir, ¿quién se quedará con las ganancias? La verdad es que esa es la razón-fundamental que me mueve a escribir aqu o a Vd. esta carta, por ejemplo. Tener el tiempo suficiente para conocer a fondo y el fondo de las reglas del Nuevo y Mortífero-juego. Por simple curiosidad-personal, of course. ¿Puede Vd. ayudarme o darme una opinión acerca de que silo que estoy haciendo tiene realmente sentido; si puedo llegar a comunicar por este medio, la escritura, mis sospechas, suspicacias y sinrazones para tratar de arrancar el cetro de unas manos que de ninguna forma lo merecen? Alguien tiene que romper algún día este círculo de viciosos, y ese alguien es cualquiera de nosotros, lógico; o sea, los sanos y vigorosos todavía. Vd., desde su sonora-soledad, lo acaba de hacer patente. Yo, desde mi soledad-sonora, trataré de patentizarlo en esta Agenda que me gustaría, algún día, mostrarle. A Vd., naturalmente.
Si le parece, contésteme, aunque sea brevemente. Me agradaría saber que mi primer-lector ha sido Vd., precisamente. Cordiales saludos.